Un estudio liderado por Juan M. Lema, investigador de CRETUS de la Universidade de Santiago de Compostela y los investigadores Yan Jin y Chen Chang de la Beijing University of Chemical Technology (BUCT), muestra que ciertos plásticos biodegradables pueden fragmentarse y generar microplásticos persistentes.

Los plásticos biodegradables (PB) están reemplazando progresivamente a los plásticos convencionales en productos cotidianos como bolsas, envases o materiales agrícolas. Muchos de estos materiales están diseñados para degradarse en condiciones controladas, como en el compostaje industrial. Sin embargo, sus comportamientos de degradación y su potencial para generar microplásticos en ambientes sin oxígeno (anaeróbicos) siguen sin estar claros.

Este trabajo, publicado en Environmental Science & Technology, revista de referencia en el ámbito de ciencia e ingeniería ambiental, aborda el comportamiento de estos materiales en condiciones anaerobias, como las presentes en vertederos, sedimentos o en los sistemas de gestión de residuos, incluyendo las EDAR. El estudio revela que, bajo estas condiciones, la degradación de algunos bioplásticos puede ser incompleta, fragmentándose en microplásticos que pueden persistir en el medio ambiente.

El equipo ha desarrollado nuevos métodos analíticos que permiten identificar y cuantificar microplásticos generados a partir de distintos tipos de bioplásticos en condiciones anaerobias, así como estudiar su evolución. Los resultados evidencian que la estructura química de los polímeros determina su comportamiento. Mientras que algunos bioplásticos como PHB, PHBV o CDA muestran una alta biodegradabilidad, otros como PBAT, PBS o PCL muestran una biodegradabilidad muy limitada aunque se fragmentan liberando microplásticos que permanecen en el entorno.

Estos hallazgos cuestionan la asunción generalizada de que todos los bioplásticos sean una solución definitiva y subrayan la necesidad de evaluar el comportamiento de cada uno de ellos en escenarios reales.

Primera colaboración científica entre CRETUS y BUCT

Este trabajo tiene además un importante valor estratégico, ya que constituye la primera colaboración científica entre el Centro de Investigación Interdisciplinar en Tecnologías Ambientales (CRETUS), Centro de la Red CIGUS cofinanciado con fondos FEDER (UE), y la Beijing University of Chemical Technology, una institución de referencia internacional en el ámbito de la ingeniería química. La colaboración, iniciada en 2025 mediante un convenio entre ambas instituciones y con varios proyectos ya en marcha, refuerza la proyección internacional de CRETUS y abre nuevas vías de cooperación científica en el ámbito de la sostenibilidad y los materiales avanzados.

Noticias relacionadas: Galicia y China sellan un puente científico para liderar la ingeniería ambiental

Share This